2.2 Artículos


Propuesta para una tipología de crónicas
Proposal for a Typology of Chronicles


Cecilia Cuesta C.
Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela
cecibon@gmail.com


Recibido: 26-6-2010 / Revisado: 10-10-2010

Resumen
Este trabajo busca establecer criterios para una tipología de las crónicas de la escritora venezolana Elisa Lerner con el propósito de continuar profundizando en la temática del vasto corpus lernereano. Asimismo, nos mueve el propósito de seguir la evolución de Lerner como escritora, desde sus inicios con la publicación de su primer libro en 1968, hasta el año 2002. Para canalizar estas propuestas nos acogemos a los estudios sobre tipología realizados por el investigador Afrânio Coutinho sobre la crónica del Brasil y del escritor e investigador Francisco Cota Fagundes sobre cronistas portugueses. Como resultado de este trabajo hemos agrupado, tentativamente, las crónicas de Lerner en crónicas literarias, crónicas de los medios de comunicación; crónicas de los géneros sexuales, crónicas de cine y crónicas autobiográficas.
Palabras clave: Elisa Lerner, crónica literaria, tipología



Abstract
This work seeks to establish criteria towards a typology of chronicles by Venezuelan writer Elisa Lerner with the ongoing purpose of delving further into the lernerean vast thematic corpus. It motivates us further to track Lerner's evolution from her first published book in 1968 until 2002. In order to channel these propositions we welcome typology studies by Brazilian writer Afrânio Countinho on the chronicle in Brazil and likewise have recourse to Francisco Cota Fagundes on US immigrant Portuguese writers. As an outcome, the typology of Elisa Lerner's chronicles have been tentatively grouped as literary chronicles, chronicles on communication media, chronicles on sexual genres, movie chronicles and autobiographical chronicles.

Key words: Elisa Lerner, literary chronicle, typology

Hasta hoy, Elisa Lerner ha publicado siete libros de crónicas: Una sonrisa detrás de la metáfora, (1968), Yo amo a Columbo o la pasión dispersa (1979), Carriel número cinco (Un homenaje al costumbrismo) (1983), Crónicas ginecológicas (1984), Carriel para la fiesta (1997), En el entretanto. Catorce textos breves (2000), Homenaje a la estrella (2002). Así mismo una crónica titulada “Así que pasen cien años”, editada en Venezuela siglo XX: Visiones y testimonios (2000). Sin mencionar en este espacio la obra teatral de tanta significación en Venezuela y, por supuesto, su novela De muerte lenta (2006).
Este trabajo pretende continuar y profundizar el estudio de las crónicas de Lerner que adelantamos en una primera parte en el año 2007. (Cuesta, The Norhtamerican Metaphor 101) El propósito es elaborar una tipología del vasto corpus cronístico de la escritora mencionada que facilite el trayecto temático e ideológico de su escritura. Para la tipología, nos apoyamos en las contribuciones de los investigadores Afrânio Coutinho, del Brasil y Francisco Cota Fagundes, estadounidense de origen portugués quienes, entre otros, han dedicado parte de sus investigaciones al establecimiento de criterios tipológicos de la crónica literaria.
En A Literatura no Brasil, Coutinho, da cuenta de la vasta producción de los cronistas brasileños y establece las siguientes categorías: crónica narrativa que se encuentra próxima al cuento; crónica metafísica motivada por reflexiones sobre la filosofía; crónica poema en prosa, con predominio de contenido lírico; crónica de comentario de acontecimientos, que consiste en una composición de asuntos variados; crónica informativa, la que explica hechos a los cuales agrega comentarios ligeros. Esta clasificación -refiere Coutinho- actúa de manera flexible, es decir, no define compartimentos estancos, sino que pueden mezclarse en determinado momento, lo que permite establecer posteriores clasificaciones obedeciendo a una temática particular (133).
Francisco Cota Fagundes, por su parte, en su estudio reciente “‘Uma Certa Maneira de Estar na Vida’: Eduardo Mayone Dias, Cronista da Diáspora e Outras Margems” ofrece una clasificación de las crónicas de este escritor portugués de la diáspora en los Estados Unidos. En ellas identifica uno de los denominadores comunes en la vasta producción eduardiana: “la diáspora como experiencia observada y la diáspora como experiencia vivida”. A partir de allí, Fagundes clasifica la producción eduardiana como crónica histórica, la cual se centra en la presencia de la inmigración portuguesa en los Estados Unidos, de manera especial en California; crónica de lugares, que por su variedad geográfica subdivide en crónicas de países, de ciudades, barrios y calles; crónica etnográfica, como su nombre lo indica, se refiere a las distintas actividades humanas de las cuales el cronista es un espectador; crónica-retrato, referida a personalidades históricas o a personas que el autor ha conocido en el transcurso de su vida; crónica memorialista que recrea aspectos de la vida del autor, de su infancia y adolescencia; crónica histórico-evocativa donde el autor actúa como cronista histórico en paseos imaginarios por ciudades como Lisboa. La subdivisión de las crónicas eduardianas en aspectos más específicos es un intento de facilitar el análisis de las crónicas de lugares.
Los estudios antes referidos ayudan a enfocarnos de manera más eficaz -aunque no por eso más fácil- en la cronística de Lerner. A manera de resumen, de lo expuesto por los investigadores Coutinho y Fagundes, podemos inferir que la combinación frecuente de temas es un rasgo común que permite una clasificación mayor, desde la cual se pueden deslindar otros temas para su posterior análisis.
En este sentido, establecer la tipología del corpus cronístico lernereano tiene como propósito facilitar la discusión y el análisis. Al enfrentar un extenso número de crónicas con tal intención, hallamos tres situaciones que dificultan una clasificación rigurosa. La primera es la complejidad e hibridez que caracteriza al mismo género, pues aun dentro de una misma crónica se tratan varios temas que se entrecruzan. Lo que parece ser un tema, esconde otro en su interior. Como ejemplo, basta revisar la crónica “Violette Leduc entre dos pobrezas”, del libro Una sonrisa detrás de la metáfora. Allí se toma un evento periodístico internacional -la conferencia de Nueva Delhi en los años sesenta sobre los países ricos y países pobres-, para revelar la ineficacia de tales eventos y, finalmente, se valida el argumento con la crítica sociocultural implícita en los textos literarios de Simone de Beauvoir Hermosas imágenes (1967), Violette Leduc La mujer del zorrito (1967), Oscar Lewis Los hijos de Sánchez (1961) escritores contemporáneos del momento. Lerner implica que la obra de estos autores hubiera bastado para demostrar en el plano ficcional la manera cómo viven las personas en las sociedades ricas y pobres. La aparente preocupación en un tema anunciado como literario en el título, urde más allá una crítica social, política y cultural que permite varias lecturas, a menudo sorprendentes. Esta práctica la hallaremos en la mayoría de sus textos, que en ocasiones adoptan el rigor del ensayo o se acercan al relato.
La segunda dificultad es que la autora no ha sido la única compiladora de sus libros, con excepción de Carriel Número Cinco, Carriel para la fiesta y En el entretanto. Esto se puede apreciar en las respectivas antologías prologadas por Ramón J. Velásquez, Milagros Socorro y Alexis Márquez Rodríguez. Las compilaciones restantes han seguido criterios mixtos, es decir, la autora participa en la conformación del libro, creando un panorama como “un acto de fe en la perdurabilidad de lo efímero”, al consagrar en un volumen la supervivencia de una circunstancia que le dio vida inicial; pero es necesario que la crónica sobreviva por su capacidad de ser hoy lo que fue ayer, es decir, debe trascender lo circunstancial (Fagundes 236).
Al tratar de organizar este amplio corpus cronístico escogimos los temas que se podrían asociar con aquellos más amplios y no basados en un único libro. Es decir, aunque la colección de Una sonrisa detrás de la metáfora se dedica más a la cinematografía, ese mismo tema es uno de los más recurrentes y lo encontraremos, por ejemplo, en Yo amo a Columbo y en muchas otras de sus colecciones. De esta manera nos permitimos una agrupación temática sin importar la recopilación a la que pertenecen las crónicas.
Una tercera dificultad para el estudio exhaustivo de estas crónicas es que las crónicas que conforman el resto de los libros tienen la fecha pero no el lugar en donde fueron publicadas. Se observa en Crónicas Ginecológicas (1984), por ejemplo, una secuencia temporal que se inicia en 1979 y llega hasta 1983. Lo mismo sucede con los libros restantes donde aparecen las crónicas fechadas sin el lugar de publicación anterior. Sin embargo, pareciera que las crónicas de última data son las que conforman el libro En el entretanto (2000), pues las fechas que aparecen oscilan entre 1986 y 1998. Esto contrasta con las fechas de su último libro publicado hasta ahora, Homenaje a la estrella, que recoge textos publicados en Madrid entre 1989 y 1992 y que, dada la fecha de edición en el 2002, parecieran ser los últimos.
Con estas acotaciones señaladas procedemos a la presentación de los libros y sus temáticas más prominentes. En el orden cronológico de edición, el primero es Una sonrisa detrás de la metáfora (1968), compuesto de catorce textos donde aparece la mujer norteamericana, tal como la representa el cine de Hollywood, preocupación recurrente en Lerner. Siete de estas crónicas trazan la influencia del imaginario hollywoodense en el país e interpretan los conflictos humanos generados por la gran depresión. Por otro lado, el contexto socio-político de las producciones fílmicas y sus actores, constituye para Lerner un centro de interés en el cual fija su atención y a través del cual expone su propia crítica de la cultura norteamericana. (Cuesta, The Northamerican Metafor 102)
El siguiente libro es Yo amo a Columbo (1979). Este libro es una cuidadosa selección y compilación realizada por el escritor José Balza. Consta de ocho apartados que recopilan textos escritos entre 1958 y 1978, la más voluminosa de todas las que se han realizado hasta ahora del corpus cronístico lernereano. Un total de noventa y cinco crónicas son agrupadas de acuerdo a temas que sugieren, de manera implícita, una cierta clasificación de la producción de veinte años de escritura de Elisa Lerner.
En estos textos también encontramos el tema del cine conjuntamente con otros de literatura venezolana, la telenovela producida en el país, la vida de fotógrafos anónimos, la mitología de las ciudades del Norte, la vida de la gente de color, y también la vida pública que se desarrolla en los enormes edificios de las ciudades norteamericanas. De igual manera, el cine argentino y la canción latinoamericana con privilegio de la radio como medio donde se escuchaban las voces famosas de los boleristas y los tangos de Carlos Gardel. Crónicas sobre escritores latinoamericanos como Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Manuel Puig, Adonías Filho, Silvina Bullrich y Lucila Palacios. Así también sobre escritoras norteamericanas, venezolanas, inglesas e italianas, y escritores argentinos, españoles y norteamericanos. Sin embargo, en Yo amo a Columbo, el tema privilegiado es el de los medios de comunicación masivos que aparecen en un total de veintinueve crónicas.
En la discusión del siguiente libro, apreciamos temas como el autobiográfico y el tema feminista. En efecto, Carriel Número Cinco (homenaje al costumbrismo) (1983), contiene una variedad de monólogos, diálogos y recuerdos de infancia en los que observamos los tópicos favoritos de Lerner como son el mundo de la mujer, bien sea soltera o casada y la figura de la madre, los cambios urbanos de Caracas, las artistas de cine; la mujer obesa y algún comentario sobre las mujeres judías. Está compuesto por veintiuna crónicas que pertenecen a la época de “El sádico ilustrado”, de finales de los años setenta del siglo pasado.
La situación se torna más compleja con la reedición de Carriel en el año 1997, con el título de Carriel para la fiesta. Aunque se mantiene el término “carriel”, esta vez dirige la atención en otro sentido, ahora es “para la fiesta”. Al comparar el contenido del libro, notamos que los contenidos permanecen iguales, aunque en esta segunda edición Lerner agrega cuatro nuevos textos, y los títulos de los apartados se modifican. En esta reedición aumentada ya no se refiere a monólogos sino a relatos, lo cual podría revelar una actitud más acorde con el deseo de revisión y ubicación de su proceso de escritura en el campo institucional de lo literario. Reubica los temas de tenor feminista junto a los autobiográficos, dando así la impresión de mayor unidad, hecho que se compagina con lo expresado por Michael Foucault en su artículo “¿Qué es un autor?” en cuanto a la evolución y maduración del autor y a la resolución de las contradicciones. Esta nueva conciencia autorial podemos apreciarla también cuando la misma Lerner afirma que a partir de Carriel Número Cinco, empezó “a escuchar más a la gente, más atenta al habla venezolana, con personas de carne y hueso con lo que no sólo percibí el habla sino algo más íntimo” (Socorro, “Elisa Lerner, atleta de la soledad”).
La función autorial de Lerner atraviesa aquí diferentes períodos marcados por la crítica y la historia cultural de Venezuela. En estas dos ediciones se pueden apreciar los cambios cualitativos que han tenido lugar: desde la perspectiva “costumbrista”, reflejo de una Venezuela inmersa en “la irreverencia y el impudor que iluminaron esos años” (Garmendia 10), y la de “la fiesta” editada en una Venezuela “otra”, distinta a la anterior, “como ha sido oficialmente proclamada, aunque todavía no sepamos qué forma tiene ni para dónde va” (Garmendia 9).
En la próxima publicación la autora adjetiva -desde el título mismo- a sus crónicas con el adjetivo “femenino”, más aún "ginecológico". Y la ironía no borra el gesto. Así ofrece, en los veintinueve textos de Crónicas ginecológicas (1984), su estilo, su modo personal, su mirada, desde su condición de narradora, en donde el gran tema es la mujer y la modernidad venezolanas. La mirada de Lerner sobre los años 40 y 50, es seminal en la crónica del país, al contextualizar los logros de las mujeres pioneras del período posgomecista, Las venezolanas entonces ganan espacios un poco tardíamente en relación con otras del continente americano. Da cuenta de los oficios de las mujeres costureras. La costurera caraqueña, de personaje de la vida real, se convierte en un emblema de emancipación, tal como lo apreciamos en las cronistas Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, con las que la escritora comparte la misma preocupación. De la costurera pasa Lerner a la figura de la secretaria, figura menos doméstica que puebla las academias de mecanografía a lo largo y ancho del país. La ciudad de Caracas adquiere un significado especial por ser el lugar donde la autora creció. De ella registra la realidad cotidiana en algunos sucesos más o menos memorables de la vida citadina, como la incorporación de la radio en la vida doméstica y la fascinación con la novela radial; o la visita de Carlos Gardel de profunda huella en la educación musical del venezolano de esa época; la desaparición de íconos de la cultura metropolitana que constituyeron la localización de la incipiente vida moderna, como el Hotel Majestic. Destaca también las figuras femeninas del cine norteamericano que son utilizadas, para mostrar las estrategias de la feminidad en este tipo de sociedad. (Cuesta, “La modernidad en las Crónicas” 56)
Años después aparece la siguiente recopilación cronística, En el entretanto (2000), que reúne 14 crónicas en su mayoría autobiográficas y literarias. Lerner establece un juego entre eventos pasados y situaciones presentes, en el que desfilan personajes de la vida pública como Mariano Picón Salas, Gustavo Cabrera Infante, Pedro León Zapata, al lado de Teresa de la Parra y Rosa Montero. No escapan las referencias al cine en las figuras de Marlene Dietrich, o del cineasta Pedro Almodóvar. Las crónicas que componen este libro fueron escritas entre 1988 y 1998, según podemos apreciarlo en cada texto fechado. En la crónica “¡Oh! Susana”, retoma el tema del certamen de belleza “Miss Mundo” tratado ya en Crónicas, esta vez con la Miss Mundo del año 1955, Susana Duijm, que capturó el interés mundial. Ganar un reinado en plena dictadura perezjimenista significaba obtener el favor de un ministro, un “pequeño accidente de poder”, pues la belleza natural e ingenua de Susana Duijm inspiraba “ternura, protección, mucha simpatía” (51). Interesante el cambio de Lerner en esta crónica donde realza la imagen de la miss venezolana. Fechada en el año 1997, la mirada de Lerner sobre Susana Duijm es desde otra perspectiva más solidaria: “Susana Duijm como ninguna de nuestras sucesivas reinas de belleza (toda una manera de ver un país al detal), sólo anheló el placer irrestricto de la libertad” (51-52).
Homenaje a la estrella (2002) se compone de tres relatos de prolija escritura, marcadamente autobiográficos: “Las amigas de papá,” “Con viola al fondo del ojo,” y “Homenaje a la estrella”. Estamos ante una escritura que trastoca espacios y tiempos, y que muestra la evolución de su estilo hacia la ficcionalización de aspectos autobiográficos. Veamos un ejemplo de un texto de esta colección en “Las amigas de papá”. Allí la voz narradora describe la interioridad de una persona joven que narra las anécdotas de la vida social de la comunidad judía inmigrante. El punto de vista se sitúa en el relato inocente de la niña de los paseos sabatinos, las amigas de su papá y la presencia de la madre, de manera jocosa. Sin embargo, la ambigüedad sentimental se manifiesta con respecto a su padre y sus amigas, ante una verdad desconocida que permanece como un velo. En el libro cobra particular sentido el tema autobiográfico entretejido con su pasión por la heroína cinematográfica y la influencia del cine en su propia vida. Esta colección se distingue, además, por el uso esmerado del lenguaje donde existe un dominio de la frase y una plena madurez expresiva. En “Homenaje a la estrella”, que le da título al libro, toma la figura de Elizabeth Taylor, cuyo rostro está en la portada y ficcionaliza su anécdota pública -epítome de las actrices de Hollywood de la época- contraponiéndola por semejanza con la historia común de una mujer común. En el libro cobra particular sentido el tema autobiográfico entretejido con su pasión por la heroína cinematográfica y la influencia del cine en su propia vida. (Cuesta, The Northamerican Metaphor 118)
En “Así que pasen cien años”, Lerner, se refiere a la historia venezolana del siglo XX innovando la crónica con un estilo fresco que ironiza con humor fino y al mismo tiempo directo, la época del gomecismo hasta las últimas décadas. El uso refinado de la sátira alcanza en Lerner “una metafísica de la crítica social que, amorosamente, nos asesina” (Russotto, Dispersión 144).
La presentación realizada hasta ahora, como hemos visto, revela temas predominantes en cada uno de los libros que podríamos enunciar de la siguiente manera. En primer lugar, el tema literario; luego el tema de los medios de comunicación con la presencia de la radio y la televisión, por un lado, y el cine por el otro; la mujer y el hombre y la referencia a sus años de infancia y juventud. Para abarcarlos en categorías amplias que nos permitan los análisis de temas diferentes, hemos establecido cinco tipos de crónicas que pasamos a describir.
El primer grupo que distinguimos para la proposición de una tipología tentativa del corpus cronístico lernereano, está referido a lo que llamaremos crónicas literarias. Son aquéllas donde Lerner se refiere a la obra de algunos escritores europeos, latinoamericanos y norteamericanos, al mismo tiempo que expresa su parecer sobre asuntos que tienen que ver con la literatura en general, con la escritura femenina, en particular, y lo que significa ser escritor. En estas crónicas -alrededor de treinta y cinco- además del tema literario, se conjuga el comentario social y político. No veremos entonces una crónica literaria per se, sino el ensayo crítico que trasciende más allá de la literatura, así lo expresa Lerner: “Si somos artistas debemos buscarnos un espejo en que quepa no sólo nuestro rostro; también dolorosos reflejos del mundo, en “Notas sobre una aspirante a escritor”, Yo amo a Columbo (262).
Las crónicas de los medios de comunicación, constituyen el segundo grupo de crónicas que pasamos a describir. Ellas muestran la influencia de los medios en el proceso de modernización en América Latina en general, y venezolano en particular. La radio y el cine, en las primeras décadas del siglo XX, la televisión a partir de los años cincuenta, la canción latinoamericana representada en el bolero y, los personajes de las tiras cómicas, son los medios que privilegia Lerner, a los que infunde un contenido más profundo de lo que en apariencia denotan. Se sirve de ellos para exponer sus ideas sobre la mujer y el entorno social-histórico que la acompaña. En este segundo grupo no incluiremos el cine porque constituye capítulo aparte dada la importancia que la cronista le asigna a este medio. Los libros que recogen las crónicas de radio, televisión, boleristas y tiras cómicas son, en orden cronológico, Yo amo a Columbo, Crónicas ginecológicas, Carriel para la fiesta y En el entretanto.
Un tercer grupo es el referido a las crónicas de los géneros sexuales que tienen como centro las relaciones entre mujer y hombre. En el corpus cronístico lernereano la mujer se destaca como sujeto histórico y clave fundamental en el desarrollo de Venezuela, siendo la misma Lerner testigo y protagonista de los cambios que ellas experimentaron desde los años cuarenta en adelante. De esta manera, la mujer será un tema recurrente que le permitirá valorar el papel femenino en la sociedad, la historia y los cambios políticos, sociales y culturales de la modernización venezolana. Ella está presente en el desempeño de funciones bien sea como actriz de cine, profesional, o empleada de oficios como el de costurera. Desde el lugar que ocupe, la mujer participa en el proceso de construcción nacional y la hace testigo de una época. (Cuesta, The Northamerican Metaphor 128)
El nombre asignado de crónicas de los géneros sexuales fue señalado por Márgara Russotto quien lo estableció en su estudio sobre las Crónicas ginecológicas: “Una lúcida violencia: las crónicas de Elisa Lerner”, (Dispersión 143-149). Allí explica que la voz enunciativa, en Lerner, reafirma un nuevo modo de protagonismo femenino frente a la actitud machista del hombre. Gracias a esta nueva manera de protagonismo, la mujer ha emprendido bajo su propia iniciativa otras formas de lucha que reinvidican su imagen, como veremos, por ejemplo en las Crónicas ginecológicas. Por otro lado -señala Russotto- Lerner da cuenta de “la imaginarización del género masculino, al identificar diferentes registros de machismo como fenómeno idiosincrásico de nuestra cultura.” Cuando Lerner se refiere en sus textos al machismo, a menudo utiliza una contradicción, una dualidad cómplice, comprensiva y crítica al mismo tiempo; mientras por un lado señala el machismo como “una metáfora de la soledad y la impotencia expuestas en la barra de un botiquín”, por otro, lo trata de manera romántica cuando la voz de un bolerista como Armando Manzanero apela a la ternura del “honesto macho” (147-8). A nuestra manera de ver, en esa imaginarización de machismo “bueno” o tolerante a su manera, Lerner incluye también la imagen de su padre como se aprecia en la crónica “Las amigas de papá” referida en Homenaje a la estrella.
El cuarto tema recurrente y obsesivo es la crítica de cine, lo cual le permite a la autora hacer crítica cultural (o “estudios culturales”), a través de los filmes. Hemos tipificado estas crónicas donde es explícita la referencia a la filmografía como crónicas de cine. La mirada de Lerner se detiene particularmente en Hollywood, lo cual es un precedente inédito en la crónica femenina venezolana. En efecto, las heroínas de la gran pantalla le sirven de metáfora en el estudio de la subjetividad femenina venezolana y en la identificación con la “estrella del cine”, clave en el desplazamiento de “la fascinación onírica de la sala de cine a la idealización de nuevos valores y comportamientos de la vida cotidiana” (Martín-Barbero, Televisión y melodrama 57-60). Asimismo, le permite el comentario social, de sutil ironía, sobre la sociedad norteamericana y las estrategias de la feminidad en aquel medio. La visión feminista de Lerner, enriquecida por su percepción socio-política y cultural de la sociedad norteamericana, se revela en la crónica “Domesticidades peligrosas.” En ella, Katherine Hepburn (Morning Glory 1933) recibe un ultimátum del actor Adolphe Menjou: “El camino del éxito no permite otras alternativas para la mujer. Los hombres o el teatro” (Crónicas ginecológicas 97). Con ello, Lerner revela el conflicto, todavía vigente (y desde 1933) ampliamente apuntado por el feminismo: para la mujer el éxito profesional y el amor son caminos excluyentes. Los ejemplos anteriores, constituyen la verificación del uso del cine norteamericano para hacer crítica social con predominio de la óptica feminista progresista y pacifista. No se utiliza el cine como objeto de simple complacencia; al contrario, el cine es para Lerner un instrumento de aguda crítica a la sociedad.
La quinta clasificación la conforman las crónicas autobiográficas. La memoria de la cronista recoge los días de la infancia y juventud, bien sea en su relación con los medios de comunicación o con los días en la comunidad judía a la cual pertenecía la familia Lerner. Las crónicas autobiográficas recorren el trayecto de su niñez y juventud y también el de su escritura. En la crónica “Adolescencia en San Bernardino”, relata el paso de vivir en el barrio San Juan a otro como el de San Bernardino de amplia connotación geopolítica por albergarse allí la mayoría de la población judía de la capital. Así señala que “fueron momentos en que la guerra incendiaba praderas de Europa… la recién fundada urbanización de San Bernardino fue, entonces, una ilusión posible para que los judíos en Caracas encontrasen un domicilio solidario que pudiera salvar de la hecatombe” (Carriel para la fiesta 95). A lo largo de la historia de la ciudad de Caracas, en el siglo XX, han existido urbanizaciones o barrios donde se alojan distintas comunidades de extranjeros, por eso quizás Lerner los llama “barrios políticos”. En efecto, al relatar este hecho habla de la vocación fraternal de la ciudad capital que acogió en determinadas épocas a los que venían de otras realidades sociales y políticas, lo cual permitió conformar una sociedad enriquecida por los aportes de la inmigración. Lerner en esta crónica, y en otras donde toca el tema de sus ancestros judíos, busca comprender su pasado y establecer una línea identitaria. La vida de Lerner expresada en sus textos muestra la inestabilidad de la presencia familiar, la fragmentación, en el sentido de que no dispuso de una red familiar ante la adversidad de la guerra y porque no pudieron sus padres regresar a Rumania. Regresa al pasado no para mirar lo que está atrás sino, más bien, para encontrar lo que la define en el presente. Esta búsqueda de identidad es una marca indeleble constatable en su obra.
Hemos tratado de establecer un primer intento de una tipología del corpus cronístico de Lerner, así como el itinerario del pensamiento y la escritura de Lerner. En cuanto a lo primero, cada uno de estos grupos establecidos es susceptible de análisis más específicos por su naturaleza intrínseca, aunque podemos sugerir la existencia de un hilo conductor que caracteriza las crónicas temáticamente: la sociedad y la mujer en el proceso de modernización. Los aportes de los investigadores mencionados al comienzo de este estudio nos han permitido abordar la cronística de Lerner sin que ello signifique un trabajo concluido pues es un largo camino por recorrer para intentar desbrozar la significación de cada categoría establecida y el análisis más a fondo de la temática de cada una. Creemos en la crónica de Lerner como un gesto narrativo caracterizado por la pluralidad de temas en un breve espacio, sin profundizar en ningún tema pero con una clara invitación al lector a que lo haga, como suele expresarlo Fagundes (236). Deseamos resaltar, asimismo, que como autora, Lerner, quien comenzó su escritura en las páginas de la prensa escrita, reeditó sus crónicas en libros como en un acto de confianza en la perdurabilidad de lo efímero para que “aquello que fue pueda continuar siendo y para serlo la crónica necesita reflejar lo circunstancial; para mantener viabilidad, tiene que transcenderlo” (237).
En cuanto a la escritura de Lerner permítasenos un ejemplo. Es muy sugestivo el título de Carriel Número Cinco, y Carriel para la fiesta. Como es conocido el término “carriel”, sinónimo de “cartera”, es una prenda femenina en donde solemos guardar objetos menudos de diferente tipo, hasta un pequeño frasco de perfume que podría remitirnos ¿por qué no? a “Chanel Número Cinco” el clásico perfume francés que inmortalizó a principios de siglo XX, Gabrielle “Coco” Chanel. Con frecuencia, Lerner se refiere en su texto de 1997, a la mujer en la modernidad y, dentro de ella, a la actriz de cine Marilyn Monroe, quien justamente inmortalizó el perfume de Chanel. La asociación entre el carriel y el perfume es pertinente por cuanto la mayor parte de los textos de Lerner se refieren al tema femenino y al consumo de productos femeninos; la mujer moderna es pues la protagonista, inclusive la autora misma. Tal vez, Lerner guarde dentro de los compartimientos del “carriel”, en uno de sus bolsillos secretos, su escondido feminismo, que es a la vez su escondida feminidad. Y por otro lado, la ansiedad demostrada al inicio de su escritura desaparece en sus últimos libros. En otras palabras, es claro el intento de mostrarse como ella misma, de qué manera valora su proceso de escritura: Carriel para la fiesta ya no es el “carriel” a la antigua usanza. Lerner está ahora preparada para una mayor exposición de su identidad autorial y para su propia celebración como escritora.



Trabajos citados
Balza, José. Prólogo. Yo amo a Columbo o la pasión dispersa. Ensayos 1958-
1978. Caracas: Monte Ávila, 1979. 11-18.
Coutinho, Afranio. “Ensaio e Crônica”. A literatura no Brasil. Río de Janeiro:
Universidad Federal Fluminense: 1986. 117-143.
Cuesta-Vélez, Cecilia. The Northamerican Metaphor: Filme, Literature, and
Society in the Chronicles of Elisa Lerner (January1, 2007). Electronic Doctoral Dissertations for Umass, Amherst. Paper AAI3318670.
http//scholarwork.umass.edu7dissertations/AAI3318670
Cuesta C., Cecilia. “La modernidad en las Crónicas Ginecológicas de Elisa
Lerner.” Escritoras venezolanas ante la crítica. IV Antología de la Asociación de Escritores de Mérida. Mérida: CENAL, AEM, Fondo
Editorial “Ramón Palomares”, 2007. 53-58.
Fagundes, Francisco Cota. “Uma Certa Maneira de Estar Na Vida”. Eduardo Mayone Dias Cronista da Diáspora E Outras Margems”. Desta e da Outra margem do Atlântico. Estudos de Literatura açoriana e da Diáspora. Lisboa: Edições Salamandra, 2003. 211-32.
Foucault, Michael. “¿Qué es un autor?” Comp. Jorge Dávila. Literatura y conocimiento. Mérida: Instituto de Investigaciones Literarias, Universidad
de Los Andes, 1999. 95-125.
Garmendia, Salvador. Crónicas sádicas. Caracas: Fuente/Pomaire, 1990.
Lerner, Elisa. Una sonrisa detrás de la metáfora. Caracas: Monte Ávila
Editores, 1968.
---. Yo amo a Columbo o la pasión dispersa. Ensayos 1958-1978. Caracas:
Monte Ávila Editores, 1979.

---. Carriel número cinco (Un homenaje al costumbrismo). Caracas: Academia
Nacional de la Historia, 1983.
---. Crónicas ginecológicas. Caracas: Línea Editores, 1984.
---. Carriel para la fiesta. Caracas: Editorial Blanca Pantin, 1997.
---. En el entretanto. Catorce textos breves. Caracas: Monte Ávila, 2000.
---. “Así que pasen cien años”. Coord. Asdrúbal Baptista. Venezuela siglo XX: Visiones y testimonios. Caracas: Fundación Polar, 2000. 199-218.
---. Homenaje a la estrella. Caracas: Oscar Todtmann Editores, 2002.
Russotto, Márgara. Dispersión y permanencia. Caracas: Comisión de Estudios
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Socorro, Milagros. “Elisa Lerner, una atleta de la soledad.” El Universal, 6 de
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